Obispos

Monseñor Félix María Torres

El padre fundador. Dejo cimentada la Diócesis y con mucha semilla en el surco. Se posesiona en la Diócesis de Sincelejo el 2 de Agosto de 1969 y realiza su gestión pastoral hasta el año de 1981 cuando es promovido como Obispo de la Diócesis de Santa Marta. Posteriormente Arzobispo de Barranquilla y falleció el martes santo de 2008.

Su primera preocupación fue la dotar a la sede Episcopal de lO indispensable para su buen funcionamiento; para ello consiguió auxilio de entidades nacionales e internacionales con los cuales se edifico la casa episcopal y la casa Diocesana.

La segunda gran acción fue la de darle vida propia a la Diócesis, con el fin de que el obispo y sacerdotes pudieran entrar en una armonía de colaboración activa y llegar a unir al conglomerado humano del territorio a través de una efectiva acción pastoral que respondiera a las necesidades y exigencias de ese momento.

Igualmente monseñor torres, realizó con la ayuda de técnicos el plan pastoral Diocesano programado a 5 años. Se preocupo por las vocaciones sacerdotales.

Fundo varias parroquias, entre las que se pueden mencionar: Nuestra Señora del Socorro; -San Antonio de Pauda; Nuestra Señora de la Medalla Milagrosa.

Monseñor Héctor Jaramillo Duque

-Mantuvo en buen armonía las relaciones clero- obispo. Promovió la integración sacerdotal a través de encuentros periódicos de trabajo de equipo. Se preocupó por la condición económica de la Diócesis y comenzó a crear conciencia de colaboración entre los fieles hacia la Diócesis y las parroquias y había dado los pasos para una reorganización diocesana y de ubicación estratégica de los sacerdotes, según las necesidades de las parroquias y las condiciones personales de los presbíteros.

Monseñor Nel Beltrán Santamaría

Consagrado por Monseñor Sarasti el 6 de Junio en la Catedral de Barrancabermeja; Actual Obispo diocesano, quien inicio su gestión pastoral el 13 de junio de 1992.

Cuando niño experimento la riqueza y la pobreza a causa del desplazamiento forzoso que despojo a su familia de todos sus bienes. Pero el sufrimiento no lo derroto sino que le permitió adquirir temple, desarrollar capacidad de superación personal y enorme libertad y honestidad personal frente a lo económico. Hoy es reconocido por la pulcritud, la generosidad, la solidaridad individual e institucional frente a los desposeídos.

En su ministerio episcopal se destaca por su amor a la Diócesis lo laical y ministerial. Su capacidad intelectiva le permite visionar una administración moderna, acorde con los tiempos y necesidades que viabilizan la generación de soluciones a corto y a largo plazo.

Su vida cristiana refleja la contemplación que promueve y practica, la profunda devoción a la Eucaristía, la fe en la vida interior como base de la vida apostólica. Ama y sirve a la iglesia con dedicación y comprensión.

Dentro de las obras en las cuales ha gestionado a favor de la Diócesis, se destacan las siguientes:
Mi Casita ; Nueva Curia; Remodelación y ampliación del colegio Diocesano Juanita García; Fundación Red Desarrollo y Paz de los Monte de María; Centro Diocesano de Reconciliación; Cristo Rey Preseminario; Monasterio S.M del Rosario ;Pastoral Social Diocesana (SEPAS-Diakonia de la Paz);Fundación Diocesana para la Mojana; miembro de la Comisión Nacional para la Reconciliación .

Llevo a la pastoral vocacional a una experiencia madura y decisiva para el fomento de las vocaciones sacerdotales, fomentó el crecimiento y la calidad espiritual de los sacerdotes diocesanos, mejoró sus condiciones de vida e impuso el seguro de vida obligatorio.

Se preocupó por mejorar las condiciones económicas y físicas de las parroquias, a fin de que cada una de ellas realizara un mejor servicio pastoral.
Determinó que cada año se le debía señalar un tema específico como programa que marcara una acción y labor pastoral propia. Así surgieron los programas anuales de pastoral.

En el año de 1990 a mediados del mes de Agosto Monseñor Jaramillo viaja a la ciudad de Bogotá con motivo de celebración del centenario de la llegada de la comunidad salesiana a Colombia; el 1 de septiembre enferma y tras varios días de convalecencia muere el 16 de septiembre de 1990, sus restos reposan en la catedral San Francisco de Asís.

Monseñor Flavio Calle Zapata

El año largo que la acompaño cuando esta Diócesis no tenía pastor propio.
Desde el mes de septiembre de 1990 al 12 de junio de 1992, el papa Juan Pablo II encomendó el gobierno de la Diócesis a monseñor calle bajo la condición de Administrador apostólico. Fue Obispo de la Diócesis de Montelibano, luego Obispo de Sonson –Rionegro, actualmente Arzobispo de Ibagué.